Bienvenidos a “Nomás por cotorrear”

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¿Por qué abrir un blog a mediados del 2017, cuando las redes sociales, los videos en formato de historia y el streaming es lo que domina Internet?

Esa fue una de las preguntas que me hice cuando decidí dejar atrás mi antiguo blog “El Incomprensible Mundo de Gabriel Revelo”, en donde escribí por más de 11 años, y comenzar una nueva aventura con “Nomás por cotorrear”.

Vamos por partes…

Para ser honesto fui muy feliz en mi antiguo blog, me dio muchas satisfacciones y gracias a él hasta tuve oportunidades laborales increíbles, pero para ser sincero hacía tiempo que dejé de sentirme cómodo ahí. Mi realidad era otra completamente otra cuando lo empecé en enero del 2006: Era soltero y ni a novia llegaba, vivía con mi mamá y mi hermana, no tenía trabajo, era gordo y me encontraba algo confundido con la vida, pues sentía que no iba a ningún lado.

Más de una década después todo cambió, incluida mi forma de escribir. Ahora estoy casado, tengo responsabilidades “d-e-a-d-u-l-t-o” (aunque lo cierto es que sigo siendo bien inmaduro), tengo un pug y una tortuga que dependen de mí, y sobre todo, mi forma de pensar a cambiado ligeramente.

Además, sólo por ser mis amigos les confieso que el formato de blogspot (que es donde tenía alojado a mi otro blog ya me tenía fastidiado pues era una lata publicar en él.

Cuando entraba a mi antiguo blog y leía algunas de las entradas más antiguas no podía evitar compararlas con las más recientes y sentir cierta comezón por verlas alojadas en el mismo lugar. Eran escritas por el mismo tipo, sí, pero trataban de temas muy diferentes. Por ejemplo, el Gabriel Revelo 2006 sufría por desamor y generalmente se la pasaba tirada al drama, mientras que el Gabriel Revelo 2017 sufre achaques propios de la edad, está preocupado por ver cómo le hace para que el auto pase la verificación y aunque sea contradictorio, hace más tonterías.

De repente me volvieron a dar ganas de bloguear como antes y tener un dominio propio. Todos esos factores influyeron para que naciera este nuevo blog en el que ahora se encuentran, y el cual prometo actualizar en la medida de lo posible. Muchas gracias a todos los que llevan años leyendo mis babosadas y también a esos valientes que se vayan sumando.

Se preguntarán por qué este blog se llama “Nomás por cotorrear”, bueno, De vez en cuando me da por hacer cosas fuera de lo común, como irme a meter al corazón de Tepito o a un centro comercial abandonado solamente por el gusto de vivir la experiencia para luego contar qué tal se puso la cosa. ¿Por qué? Pues nomás por cotorrear.

Hay cosas que la mayoría de las personas jamás harían por considerarlas demasiado estúpidas o sin sentido, o más bien sí las hacen pero se niegan a aceptarlo porque se consideran demasiado rockeros-revolucionarios-anti sistema-intelectuales de izquierda. En mi caso, soy un treintañero sin el menor reparo de narrar mis desventuras y tragedias pues ya perdí el miedo al ridículo y los años me han dado la sabiduría de aceptarme como soy: Veo novelas, escucho música aburrida, le voy al Atlante, no me gusta bailar, no tomo alcohol y no me gusta el aguacate.

Eso sí, no todo será irresponsabilidad también pondré mis comentarios sobre asuntos más serios de México y el Mundo, cuando se pueda haré reseñas de libros, series y películas y desarrollaré temas vaciladores.

Ustedes no se vayan que se va a poner bueno…

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